Nuestra historia:
Tradición familiar y pasión por el pan
Sobre mí
Desde muy pequeño he vivido rodeado de harina, hornos y ese olor inconfundible a pan recién hecho. Mi padre fue panadero toda su vida y crecí viéndolo madrugar, encender la leña y trabajar cada día con dedicación y un trato ejemplar hacia sus clientes. De él aprendí que el pan no es solo alimento: es un oficio, una responsabilidad y una forma de vivir.
Con los años, esas enseñanzas siempre me acompañaron, incluso mientras trabajaba en otros sectores desde mozo de almacén y carpintero hasta mis últimos ocho años en el sector químico cerámico. A pesar de todo, sentía que nada de aquello me llenaba. Algo dentro de mí seguía llamándome al horno, a los recuerdos del pan recién hecho y a la ilusión con la que mi padre afrontaba cada jornada. Esa conexión con la panadería nunca desapareció.
En 2016 descubrí el mundo de la masa madre y me atrapó por completo.
Empecé a experimentar, a preguntar, a aprender de otros panaderos y, poco a poco, a darme cuenta de que ese era mi camino. Mis familiares y amigos disfrutaban tanto de mis panes que me animaron a dar un paso más, y en 2024 decidí cumplir ese sueño y abrir mi propia panadería en Castellón.
Hoy elaboro mis panes como me enseñó mi padre:
A mano, con calma y con respeto por cada ingrediente y por cada persona que los disfruta. Trabajo únicamente con masa madre natural y fermentaciones de al menos 16 horas, porque quiero recuperar el pan de verdad, el que sienta bien, el que huele a hogar y recuerda a lo de antes.